
...lo importante es meterla. Es ésta una sentencia que debe ser tomada únicamente como lo que es, un chiste gremial con más de tosco que de ingenioso. Supongo que por eso no deja de hacerme gracia. Qué puedo hacer, será que el espíritu de Bud Spencer sigue vivo en mi corazón.
Todo esto no es más que un pretexto para hablar de la particular relación que me une al club en el que trabajo, el Leis 26 Fútbol Sala Pontevedra. Cada día que pasa soy más consciente de que esta montaña rusa de emociones se parece más a un romance que a un empleo. Si fuese mi novia, mis amigos dirían que no me conviene. Y mi madre, que tengo que ser comprensivo con ella.
Escribo desde un hotel a las afueras de Pamplona, donde mañana jugaremos ante el MRA. Sé que lo más probable desde el punto de vista estadístico e incluso lógico es que tengamos que hacer el camino de vuelta con la amarga sensación de la derrota, pero como en presencia de la persona amada, la razón pasa a menudo a un segundo plano y, al igual que en los 16 partidos anteriores de la temporada, sólo concibo la posibilidad de ganar, por muy potente que sea el adversario.
Me temo que soy lo que llaman un optimista incorruptible, también conocido como 'puto iluso'. Y en el deporte también.
viernes, 18 de enero de 2008
En la vida como en el deporte...
sábado, 12 de enero de 2008
Cómo duele perder...

Si algo aportó al orden social del primer mundo el triunfo del capitalismo es la hiper polarización de los seres humanos, siendo el modelo zenital el llamado 'triunfador'. Su opuesto, es decir, el 'loser' (perdedor/fracasado) se convierte automáticamente en objeto de repudia y burla. Desde aquí les deseo a todos aquellos que se calientan al fuego de la leña del árbol caído que ardan en el infierno de su propia cobardía. Ojalá pronto les toque a ellos estar en la hoguera. Y no como espectadores.
La parte que más me enriquece de mi dedicación al mundo del deporte, aunque sea como jefe de prensa, es precisamente la de sentir en carne propia los golpes de la vida en píldoras de 40 minutos del mal llamado 'tiempo real'. Hoy el Leis ha perdido con un estrépito que yo nunca había tenido que padecer hasta ahora. El Carnicer Torrejón vino a golear y todo le salió bien. Nosotros, los parias de División de Honor (no nos engañemos, todos preferimos en realidad ser cabeza de ratón y no cola de león), sabemos que la puerta hacia la victoria sólo se entreabre esporádicamente, dejando un pequeño resquicio por el que, si Fortuna está juguetona ese día, podemos llegar a colarnos.
Los que formamos parte de este proyecto hace tiempo que nos hemos hecho a la idea de que nos esperaban muchas tardes de sufrimiento. Una plantilla muy justa para competir con los mejores, patrocinadores que pagan tarde y mal (en el mejor de los casos), un respaldo social irregular... Estamos preparados para no ganar, pero ser humillados es algo completamente distinto, algo para lo que nadie puede llegar a estar preparado nunca. Y eso fue lo que pasó esta tarde en el Pabellón Municipal de Pontevedra. Aún después de la bocina final, quedaba el testigo inmóvil de la debacle, el marcador que señalaba el resultado definitivo: 2-13.
Hay verdaderos filósofos en esto del deporte, una lástima que los culturetas consideren indignas o frívolas tales pasiones, no saben lo que se pierden. Nuestro entrenador volvió a dejar una perla digna de análisis en la rueda de prensa: "Si compites con orgullo y das el máximo de lo que tienes, estás ganando más allá del resultado". Se refería a la recuperación anímica de cara al futuro, naturalmente, no al día de hoy. Ser capaz de asumir el fiasco y pensar ya en cómo salir adelante es una virtud que admiro profundamente, mucho más que el éxito en sí mismo.
Escribo para exorcizar mis demonios, para vomitar esta bilis que me quema las entrañas. No siempre es así, pero hoy no tengo el cuerpo para nubes-risas-arco iris-amapolas. Será porque sé que al final de la película (aún queda media temporada) la Bella Durmiente seguirá contando ovejas. Porque el zapato de cristal se habrá roto antes de que Cenicienta pueda probárselo. Porque Garfio rajará a Peter Pan con una navaja de Albacete oxidada. Y porque Shere Khan se comerá a la parrilla las 'criadillas' de Mowgli.
La vida no la escriben los guionistas de Disney. A veces parece más bien obra de García Márquez y si a uno le toca Santiago Nasar en el reparto de personajes, más le vale dejar en orden cuanto antes todos sus asuntos y ponerse guapo para el funeral. Lo terrible es ver a todo el mundo alrededor poniendo cara de 'esto-no-puede-estar-pasando'. Y es que lo único que supera a la imbecilidad en la humanidad es la capacidad para el auto engaño.
domingo, 6 de enero de 2008
Amigo de mis amigos, etc.

-Defínete.
-Pues yo... esto... soy un chico normal, amigo de mis amigos... me gusta pasarlo bien, divertirme, conocer gente agradable. No sé, lo que todo el mundo, supongo...
Vayamos por partes. Para empezar, lo que nuestro sujeto hipotético acaba de hacer puede ser cualquier cosa menos una 'definición'. En cualquiera de las acepciones de esta palabra hay una condición esencial, la de fijar con precisión y claridad los contornos de lo definido, esto es, señalar qué lo convierte en diferente respecto al resto de la realidad y, en el caso concreto de una persona, qué lo distingue del resto de individuos de su especie.
De algún modo, puede intuirse que detrás de esta actitud, que muchos adoptamos en determinados momentos (o incluso durante toda nuestra vida), subyace un profundo temor a lo diferente. No sólo sentimos pavor por lo que no conocemos, sino también por admitir aquellas características propias que se apartan de la norma. La paradoja de este silencio auto impuesto es que, si todos aquellos que callan por miedo al rechazo tuviesen el valor o simplemente la confianza para no negar su naturaleza, probablemente descubriríamos que en realidad tales diferencias son sólo superficiales y, en ocasiones, simplemente inexistentes.
El comportamiento gregario, alentado por nuestro instinto de supervivencia (nada más terrible que ser apartado de la manada), ha encontrado su supuesta antítesis en el movimiento 'freak'. En España el término -castellanizado en la forma 'friqui'- ha suplantado en el vocabulario de los medios al precioso vocablo 'extravagante' y de ahí ha pasado a designar una realidad dotada de connotaciones muy distintas.
El apogeo de lo freak será (¿es?) justamente su declive. No el inicio del descenso, sino el final mismo. Cuando un comportamiento raro pasa a ser la norma, pierde automáticamente su condición de peculiar, extraño, friqui. Es algo incuestionable. Cuando alguien recurre al manido tópico "todo el mundo es especial" está afirmando algo mucho más turbio: si todo el mundo es especial, en realidad nadie lo es.
Pero lo que me interesaba destacar era cómo nosotros mismos (la masa, la sociedad, la especie) nos ponemos según qué grilletes, suponiendo (en muchos casos sin ninguna base real) que así seremos más fácilmente aceptados por el grupo. Lo más doloroso es que esa obsesión por la integración social choca frontalmente con un innato deseo de autoafirmación del individuo. Desafortunadamente (y esta ya es una consideración meramente personal), la primera pulsión suele aturdir o, en el peor de los casos, aniquilar a la segunda. No somos tan diferentes de un hormiguero como creemos.
Cabría suponer que una sociedad que funcionase con un esquema tan preciso como el de estos insectos podría ser incluso admirable, deseable por todos. Pero vayamos más allá. Algunos expertos afirman que, en realidad, una colonia de hormigas podría ser considerada un único organismo, del mismo modo que el cuerpo humano está formado por numerosas células especializadas que crean un complejo sistema en el que el flujo de información (el más importante, a través de impulsos nerviosos) tiene un rol fundamental para la supervivencia. Es lo que llaman un superorganismo.
¿Dónde fijar, pues, el límite entre el individuo y el sistema? En la autoconsciencia.
No es la racionalidad, por mucho que se nos distinga comunmente como animales racionales, lo que nos hace especiales en el reino animal. Lo es la necesidad de autoafirmación de cada individuo, la resistencia a aceptar un papel secundario en la función de la propia vida. El egoísmo, sí, no tiene sentido negarlo, significaría contradecir nuestra misma esencia. Debemos aprender (no tener miedo) a ser freaks, no porque lo freak se ponga de moda, ni tampoco por lo contrario. "A la minoría, siempre", lema de la primera época de Unamuno, me parece una sentencia que cae en la incoherencia, en tanto que la minoría es susceptible de convertirse en mayoría de un momento a otro. Alterar los propios principios sólo porque son asumidos por la masa sería la más ridícula y profunda traición a uno mismo. Y es precisamente la 'auto fidelidad' la única que siempre conserva intacto su valor.
Infocomercial (2)

¿Quiere tener en sus manos el secreto mejor guardado de las estrellas de Hollywood?
¿Sabe qué convierte a los ases del deporte en ídolos de masas? ¿Talento? ¿Carisma? ¿Marketing? ¿Una genética privilegiada quizá?
¿Cuánto estaría dispuesto a pagar por poseer un pequeño pedazo de cielo en la tierra?
En Nude King Corporation creemos que todo el mundo tiene derecho a ser un dios. Por eso hemos perfeccionado para usted 'Absolutely Nothing', ahora en un nuevo y revolucionario formato. Adiós al envase al vacío, lo último es el envase puramente vacío.
Y recuerde, crea para ver, no vea para creer.
(Recomendado por Hans Christian Andersen.)
Infocomercial (1)

¡Atención, ciudadano!
¿Cansado de buscar ese complemento que se convierta de inmediato en su inconfundible seña de identidad?
¿Está harto de sentirse engullido por la homogeneidad de la masa?
¿Busca un auténtico signo de distinción en su vida?
No lo dude, consuma tildes diacríticas.
-"I'd also use them if I could" (testimonio real).
Tilde diacrítica: Si era buena para Cervantes, es buena para usted.
