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martes, 15 de febrero de 2011

Penitencia



Mil años de condena por los abusos del machismo,
otros mil por el colonialismo y la esclavitud.
La pena por pertenecer a la cultura cristiana
me la condonarán por aquella menudencia de la crucifixión en masa.
Nada comparado con el holocausto, que no se ofendan los judíos,
no sea que me caigan otros mil por bocazas
y porque la historia la escriben -y reescriben-
siempre los vencedores.
Pero si he de pagar por las mujeres a las que no maltraté,
por los negros que nunca trabajaron mis tierras,
por blanco, por occidental, por varón,
por hombre, en fin –si es que esto es un hombre-
confío en que los patrones y los burócratas
nos limpien el culo a los obreros
por los siglos de los siglos.
Amén.

Imagen: 'La libertad guiando al pueblo' - Eugène Delacroix

viernes, 4 de febrero de 2011

De buenos y justos



Los buenos viven eternamente encadenados a la culpa.
El bueno echa la vista atrás y sufre
por la gratitud que no supo transmitir,
el beso que temió robar,
el te quiero que eligió postergar.
A los justos, también familiarizados con el relativismo moral,
les basta con saberse leales a sus principios
cuando no con pobres sucedáneos de determinismo.
Del justo uno sabe en cada momento qué cabe esperar:
B sigue a A como C a B y así hasta el orden infinito.

Que el cielo nos libre de los justos.

Imagen: 'El juicio final' - Hans Hemling.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Valores franceses


Leo en la edición digital de El País que "el Gobierno francés ha rechazado conceder la ciudadanía a un residente por haber obligado a su mujer a cubrirse con el velo islámico integral" y algo me hace pensar que, por alguna parte, hay gato encerrado en esta información, sobre todo cuando leo lo siguiente: "La medida llega una semana después de que un comité parlamentario propusiera una prohibición parcial de los velos integrales . Además, la iniciativa recogía que se rechazaran los permisos de residencia y ciudadanía a quien mostrara signos visibles de prácticas religiosas radicales".

Efectivamente, unas líneas más abajo descubro que, según un comunicado emitido por Inmigración, "se hizo evidente durante la investigación rutinaria y en la entrevista previa que esta persona estaba obligando a su mujer a llevar un velo de cuerpo entero, lo que la privaba de su libertad para ir y venir con la cara descubierta, y rechazó los principios de secularismo e igualdad entre hombres y mujeres".

La clave del asunto está en la expresión "se hizo evidente", que no es exactamente lo mismo (sospecho que es más bien lo contrario) que decir que la propia mujer denunció una situación de sometimiento. La decisión gubernamental implica, por lo tanto, que el estado puede intervenir 'motu proprio' -sin que medie denuncia previa- obviando, por lo tanto, el deseo personal de un determinado individuo, no el que maltrata (no cuestiono que quien incumple las normas de convivencia deba ser perseguido con todos los medios disponibles), sino el supuestamente maltratado.

Libertad individual
Digo supuestamente, exponiéndome a que me tilden de fundamentalista islámico o machista recalcitrante, para remarcar mi recelo frente a la potestad de un estado para decidir que alguien necesita su ayuda sin que ésta haya sido solicitada. Más aún cuando la justicia francesa ha dado muestras anteriormente de lo que, a mi juicio, es una intromisión inadmisible en la vida de las personas con sentencias como la que refiere El País en la misma noticia: "En 2008, un tribunal negó la ciudadanía a una mujer marroquí alegando que su práctica islámica "radical" era incompatible con los valores franceses".

Así pues, la discusión no se centra en los derechos humanos, sino en si es razonable una ley concreta que, amparada en un presunto espíritu progresista, promueve un recorte flagrante de las libertades. Lo hace basándose en dos ideas: no se deben mostrar signos visibles de prácticas religiosas "radicales" y no se puede optar al derecho de ciudadanía si se realizan prácticas incompatibles con los "valores franceses". La pregunta es obligada: ¿Quién decide qué es radical y qué no lo es?

Freno al entendimiento
Me pregunto si a nuestros vecinos les entrará también la risa floja cuando los periodistas los abordan por la calle, micrófono en mano y serio el gesto, preguntándoles acerca de los "valores franceses". Por si alguien aún no ha percibido cuánto de reaccionario hay en esta medida, planteo una cuestión: si se niega la nacionalización al extranjero que no comulga con dichos valores, ¿qué sucede cuando los 'subversivos' son franceses de derecho? ¿Se les priva de su nacionalidad?

El peligro de prohibir un determinado símbolo es que las ideas subyacentes tienden, precisamente, a radicalizarse, en tanto que retroceden a sus raíces más profundas en un intento desesperado por sobrevivir. La convivencia debería basarse en la aceptación mutua de los símbolos de culturas diferentes, no en la prohibición de los mismos. Aun cuando, además de los velos, se prohibiesen también los crucifijos y los kipás en aras de una pretendida equidad, la medida no serviría más que para seguir cerrando puertas al diálogo y el entendimiento.

lunes, 13 de abril de 2009

Pienso, luego Dios existe


El racionalismo extremo conduce inevitablemente al escepticismo. Las contradicciones que tienen lugar en la mente humana en su intento de explicar lo real convergen en la idea fundacional de este blog, la teleología de lo aleatorio. Explicar un hecho y predecir un hecho pueden parecer operaciones muy distantes entre sí, pero son dos caras de una misma moneda y, por tanto, son igualmente ilusorias en sentido estricto.

Cuando hablamos de fe tendemos a evocar conceptos como doctrina, sacralidad, oración, ritualismo… Asimilamos fe y religión asumiendo que la primera conlleva necesariamente la segunda, sin pensar que, en realidad, toda explicación no es más que un desesperado acto de fe. La búsqueda de significación en la realidad es un ejercicio descorazonador, especialmente si se hace desde el punto de vista de la teleología. Dar por cierto que existen causas finales implica aceptar el determinismo como algo inevitable. Significa, en última instancia, que todos nuestros actos, que todos los sucesos, son los que son y serán los que serán porque no podría haber sido de otro modo.

Metafísicamente no existe la certeza de que a una causa, sea la que sea, siga necesariamente una consecuencia. Sin embargo, el mismo instinto que nos aparta de la creencia en las causas finales nos mantiene forzosamente ligados al principio mismo de causalidad. Pero si ansiamos la libertad y nos aferramos a la posibilidad de eludir el Destino, debemos abrazar el azar, lo aleatorio, el hecho inmotivado. Y aunque pueda resultar paradójico, ello implica conceder al conocimiento científico un valor meramente funcional, pragmático. Significa recuperar la antigua e insuperable confrontación entre física y metafísica.

Aunque no hubiera sido judío, Albert Einstein habría pronunciado una de sus más célebres sentencias exactamente tal y como lo hizo: “Dios no juega a los dados con el Universo”, aseguró el físico alemán, y con ello puso de manifiesto que ni las mentes más preclaras pueden concebir la ausencia de un orden en todo lo real. La idea de que a cada causa sigue una consecuencia está tan arraigada en la computadora humana que ni la teoría del caos (que trata los comportamientos impredecibles de los sistemas dinámicos) ni el principio de incertidumbre de Heisenberg (que enuncia la imposibilidad de una medición exacta por la distorsión que provoca la propia interacción) se oponen a ella en lo esencial.

¿Tiene menos valor en términos de simple intelección nuestro marco de referencia cuando comprendemos que se basa en una ilusión de la razón? En un sentido meramente pragmático no, y filosóficamente esto es lo único que cuenta. Es más, desde la perspectiva humana este subterfugio es una parte esencial de lo que en muchas religiones se considera el plan de Dios: es el despotismo ilustrado llevado a su máxima expresión. Cuando Dios se desnuda, cuando queda despojado de metáforas, revela su verdadera condición de causalidad en estado puro. Éste es el siguiente paso del silogismo cartesiano, la intersección de todas las creencias: Pienso, luego Dios existe.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Yo también puedo escribir una fábula feminista


Se detuvo Dios a contemplar el Mundo que había creado y le pareció tremendamente aburrido. Así que ideó la reproducción sexual porque, como una vez explicó a los inquisitivos ángeles, "siempre he preferido las composiciones con fichas de dominó al Ibertrén", que era otra forma de decir "quiero ver qué pasa" (lo cual no es lo mismo que saberlo de antemano). Decidió dotar a algunas de sus criaturas de caracteres sexuales distintos, de modo que del emparejamiento entre estos surgiesen seres genéticamente diferentes de sus progenitores.

Llevaba tiempo dándole vueltas al boceto del ser humano, así que eligió el primer individuo a 'cara o cruz' (en realidad lanzó una hoja a 'haz o envés') y salió hombre. Tomó el barro primigéneo en el que residían como un todo homogéneo los vicios y las virtudes y, al modelarlo, unos y otras fueron depositándose, aleatoriamente, en diferentes partes del cuerpo que iba tomando forma. Pensó que sería buena idea que la hembra, la mujer, llevase parte del hombre en su propio cuerpo, así que le arrancó a éste una costilla y volvió a meclzarla con el barro, convencido de que, de ese modo, crearía entre ambos un vínculo perenne. Y así Adán y Eva, en el mismo momento, tomaron conciencia de sí mismos y del entorno en el que vivían.

Sintió el Diablo curiosidad por ver en qué modo había afectado a las más recientes creaciones de Dios la diferente composición del barro con el que les había dado forma, así que decidió llevar a cabo una apuesta con el 'pantocrátor' (aunque sus allegados le llaman 'pan', no tanto por economía lingüística sino por considerarlo más ajustado a su esencia). Los detalles del reto no trascendieron, pero sí sus consecuencias.

Advirtió Dios a los humanos: "Podéis disfrutar de todo cuanto os ofrece el Paraíso, excepto de este manzano". El Diablo, por aquel entonces aún poco diestro en el arte de la seducción, creyó que la forma de serpiente sería la que mejor atraería el interés de Adán. Lo que no imaginaba era que éste, ante aquel animal de inequívoca forma fálica, sentiría herido (por comparación) su orgullo viril. Dicen las malas lenguas que, mientras regresaba junto a Eva, no dejaba de imaginarla gozando de aquellas extraordinarias dimensiones. Así se originó el primer caso de malos tratos de la historia.

Eva quedó inmediatamente prendada del encanto de la serpiente, no por su forma, sino por sus sensuales movimientos y su hipnótico silbido. "No puede pasarte nada por comer del manzano, Eva. Dios es amor, no ira. Es vida, no muerte. Es compasión, no egoísmo. Si comes la manzana, serás como Dios". Así que Eva fue en busca de Adán y, tras una larga conversación, decidieron comer a la vez y asumir juntos las consecuencias, positivas o negativas.

Pero cuando Dios apareció con su semblante más aterrador y les exigió una explicación por haber hecho caso omiso a su advertencia, Adán sintió pánico y elevó su índice acusador contra Eva: "Yo no quería hacerlo, fue ella quien me convenció". Dios acarició con suavidad la mejilla de la mujer, bendiciéndola así para siempre con el don de la Ternura. Después miró con dureza a Adán y le dijo: "Ahora sé que al quitarte la costilla te dejé sin el Valor. Espero que los hijos de tus hijos acaben recuperándolo. Pagarás con el sudor de tu frente esta ofensa a Eva". Y entonces se retiró musitando: "no soporto a los delatores".

*Imagen: 'Adam und Eva' (Adán y Eva), de Durero.

sábado, 30 de agosto de 2008

Se non è vero... (1): ¡Oh, Dios mío!


Vaya por delante que normalmente procuro no perpetuar los 'forwards' que me llegan al correo, pero hay algunos relatos -muy pocos en realidad- que me siento obligado a divulgar. De este modo inauguro la sección 'se non è vero...(è ben trovato)', con una supuesta respuesta de examen de un alumno de la Universidad de Córdoba en un examen de química. Reproduzco (casi) literalmente el texto del correo:

"El Papa advierte durante una misa que mucha gente se arriesga a una 'condena eterna'"
EFE - Roma - 27/03/2007
Según ha dicho el papa Benedicto XVI durante una misa celebrada el pasado fin de semana en la Iglesia Santa Felicidad e Hijos Mártires de Roma (...), en el mundo moderno mucha gente, incluidos algunos creyentes, se han olvidado que si no "admiten la culpa y la promesa de no volver a pecar", se arriesgan a una "condena eterna, el Infierno". Un infierno "del que se habla poco en este tiempo".

Exámen Universitario
Ante esta noticia tan relevante para la vida de la población se produce el siguiente acontecimiento:
La siguiente pregunta fue hecha en un examen cuatrimestral de química en la Universidad de Cordoba. La respuesta de uno de los estudiantes fue tan 'profunda', que el profesor quiso compartirla con sus colegas, vía internet, razón por la cual podemos todos disfrutar de ella.
Pregunta: ¿Es el Infierno exotérmico (desprende calor) o endotérmico (lo absorbe)?
La mayoría de estudiantes escribió sus comentarios sobre la Ley de Boyle (el gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime). Un estudiante, sin embargo, escribió lo siguiente:
"En primer lugar, necesitamos saber en qué medida la masa del Infierno varía con el tiempo. Para ello hemos de saber a qué ritmo entran las almas en el Infierno y a qué ritmo salen. Tengo sin embargo entendido que, una vez dentro del Infierno, las almas ya no salen de él. Por lo tanto, no se producen salidas.
En cuanto a cuántas almas entran, veamos lo que dicen las diferentes religiones. La mayoría de ellas declaran que si no perteneces a ellas, irás al Infierno. Dado que hay más de una religión que así se expresa y, dado que la gente no pertenece a más de una, podemos concluir que todas las almas van al Infierno. Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos deducir que el número de almas en el Infierno crece de forma exponencial.

Veamos ahora cómo varía el volumen del Infierno.
Según la Ley de Boyle, para que la temperatura y la presión del Infierno se mantengan estables, el volumen debe expandirse en proporción a la entrada de almas.
Hay dos posibilidades:
1. Si el Infierno se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarán hasta que éste se desintegre.
2. Si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada de almas, la temperatura y la presión disminuirán hasta que el Infierno se congele.
¿Cuál posibilidad es la verdadera?
Si aceptamos como postulado lo que me dijo Teresa en mi primer año de carrera: ("hará frío en el Infierno antes de que me acueste contigo") y, teniendo en cuenta que me acosté con ella ayer por la noche, la posibilidad número 2 es la verdadera. Doy por tanto como cierto que el Infierno es exotérmico y que ya está congelado.El corolario de esta teoría es que, dado que el Infierno ya está congelado, ya no acepta más almas y está, por tanto, extinguido... dejando al Cielo como única prueba de la existencia de un ser divino, lo que explica por qué, anoche, Teresa no paraba de gritar "¡Oh, Dios mío! ¡Oh, Dios mío!"

El estudiante fue clasificado con 'excelente'.

sábado, 19 de abril de 2008

El advenimiento


David se enorgullecía de su capacidad de observación tanto como de su título en la Autónoma, su BMW, su empleo o su oxigenada novia. El contexto de la conversación determinaba que se refiriera a todo ello como sus logros o sus posesiones. En el fondo, a él le parecían sinónimos, pero era un auténtico camaleón social, una criatura privilegiada que había pulido con esmero sus estrategias adaptativas para ser uno con la masa. Sabía, por lo tanto, que el lenguaje había dejado de ser hace tiempo un mecanismo de comunicación para convertirse en un elemento de uniformización o de exclusión, según el caso.

Tenía una ocurrencia estúpida, y sabía que lo era (luego estaba abocada al terreno de la intimidad), pero no por ello renunciaría a ella: la palabra masa siempre se le había aparecido cargada de connotaciones positivas. Masa contiene en su interior la palabra mas (sin tilde, bien es cierto, pero la coincidencia es evidente); según la física, la masa es la cantidad de materia de un cuerpo; en gastronomía, es un conglomerado de diversos elementos (algunos tan esenciales como el agua o la harina) que a su vez puede adoptar innumerables formas. Masa es suma, masa es esencia, masa es potencialidad.

Revelación
Las señales que se le habían ido apareciendo de forma aislada no tenían en origen ningún tipo de significado. No lo tenían mientras no pudo asimilarlas en su conjunto, de forma articulada. Tampoco podía culparse por haber tardado en darse cuenta, al fin y al cabo ¿cuántos semáforos en verde consecutivos hay que pasar para advertir que jamás se encuentra uno en rojo? No, no es una metáfora.

Se dio cuenta de que los mendigos jamás le importunaban con sus lastimeras súplicas, las mujeres nunca rechazaban su compañía, nadie osaba enturbiar el absoluto orden que regía su particular universo. Siempre había despreciado cualquier religión, pero cuando el mismo Dios te pone la mano en el hombro, no puedes simplemente mirar hacia otro lado. ¿Debía interpretar que tenía un objetivo especial que cumplir?

Es muy frustrante intentar hablar con Dios. Seguramente escucharía todo lo que dijese y estaba claro que sentía predilección hacia él, pero constantemente lo asaltaban innumerables preguntas que deseaba formular. Decidió que la única forma de encontrar las respuestas era llevando las cuestiones a la práctica.

Prueba de fe
Empezó experimentando con insectos, después se atrevió con peces, reptiles y, finalmente, algún pequeño mamífero. Pero eviscerar a un perro en pleno parque era algo que quizá la gente que paseaba a sus mascotas no vería del todo bien. Llegó a casa y sacó del maletero el poco discreto bulto. En el ascensor, una vecina le preguntó si llevaba un cadáver y él rio escandalosamente. “Sí, eso es exactamente lo que es. Buenas noches”, y la puerta se cerró tras de sí.

El ‘paquete’ era más pesado de lo que recordaba y cargarlo hasta el salón le hizo sentirse fatigado. Se quitó toda la ropa y busco un pantalón deportivo en un cajón, fue al lavabo, se refrescó un poco, se mojó el pelo y se lo ató en una coleta. Encendió la cadena de música y puso el 'Violator' de Depeche Mode en modo bucle y reproducción aleatoria. Fue a la cocina y tomó varios cuchillos. Despejó la gran mesa del salón y preparó la sala de operaciones canturreando 'Policy of Truth'.

Cuando se halló ante el cuerpo sin vida de una adolescente sintió náuseas y creyó que vomitaría allí mismo, pero su cuerpo se estabilizó de inmediato. Estuvo observándola durante al menos media hora antes de decidirse a darle el primer corte, justo cuando sonaban los primeros acordes de 'Sweetest perfection'. La abrió en canal con precisión de cirujano y fue extrayendo poco a poco los órganos. Después serró el cráneo con una caladora y lo vació casi por completo. Le sacó los ojos de sus cuencas y se dio cuenta de que habían sido manipulados previamente. Ligeramente incrustado en la parte posterior de uno de ellos había un pequeño trozo de papel enrollado como un cigarro.

Los tres mandamientos
De fondo sonaba el corte tres del disco mientras ante sí aparecía un texto (Arial, cuerpo 10, aproximadamente) con el encabezado “Mandamientos” y que se componía, casualmente, también de tres puntos.
-La vida nace de la muerte, luego no hay mayor acto de amor que el asesinato.
-El placer es concreto, natural y verdadero; el remordimiento es abstracto, artificial y falso.
-No atiendas a las leyes de los hombres: son mudables y confusas.

Firmado, D.

sábado, 29 de marzo de 2008

¿El Tíbet es China? - por Jorge Abel


Hola Andrés, y hola a los demás, sean muchos o pocos.

El otro día el teleólogo jefe me pidió una contribución/reflexión sobre lo que está pasando en el Tíbet. Y bueno, es que no soy capaz de decirle que no a nada al rapazote éste, así que ahí va.

Antes de todo, disculpadme si va en un tono muy de "profe". El que ya se lo sepa y todo esto le suene a rancio, pues de vicio, mis máximos respetos; el que aprenda algo, pues es lo que gana; el que sepa más, que me lo cuente, que así ya sabemos más todos y el que sea curioso por naturaleza... Pues puede que esto sea el inicio de una bonita amistad.

Al turrón: ¿El Tíbet es China? Hombre, pues según se mire. En el principio de los tiempos ni era un estado, luego era uno, pero tan chungo que no merecía ni ser llamado así. Vivían en la edad del hierro cuando navegantes Chinos ya estaban explorando California, aunque todos fueron conquistados por los mongoles (el imperio más grande e ignorado de la historia). El Tíbet desde esas fue un reino cliente, una especie de estado vasallo de la China imperial, una zona que no gobiernas, pero que consideras que en cuanto te venga en gana, te la quedas; y claro, en el siglo XVIII el estado chino se hizo un poco más fuerte y se lo quedó. Pero en mala hora lo hizo, resulta que poco después estaban llegando los ingleses que se dedicaron a putear a los chinos en todo lo que pudieron (provocando para tener una guerra, ganársela, y sacar tajada de todo el fregado). Recordemos que 55 días en Pekín se olvida de contarnos que el emperador de China sólo quiere que dejen de vender opio los mercaderes ingleses porque tiene a toda la población flipando la mitad del día en jornada laboral (los chinos no vendieron el opio a los occidentales, fue al revés... A cambio del te y la seda, los ingleses preferían pagar con la amapola que se cultivaba en sus colonias de la India, Pakistán y Afganistan, exactamente igual que hoy en día). Bueno, el puteo de los ingleses que llevó a varias guerras con China trajo consigo una expansión de las colonias de la India a costa del territorio del Tíbet. Los locales quedaron encantados de cambiar de dueño, pero seguian teniendo un dueño. ¿Por qué querían cambiar? Pues porque a los ingleses les daba igual quién mandase y cómo lo hiciera mientras les dejasen comerciar en paz y en exclusiva, ellos seguían en la Edad del Hierro y listo. Este fregado de cambio de liderazgo viene poco antes de la primera guerra mundial.

¿Cómo se vivía en el Tíbet antes de los chinos? Pues muy sencillo, una pequeña clase sacerdotal y otra pequeña de nobles tienen toda la tierra y se dedican a dejar trabajar a los campesinos en ella a cambio de las rentas. El jefe es el Lama. Son budistas tibetanos, una secta minoritaria del budismo (los que más son, si no recuedo mal mis clases de historia de las religiones, son los del budismo Mahayana), pero con mucha pegada en Hollywood y muy buena prensa. Creen en eso del renacimiento como todos los budistas, pero con el detalle diferencial de que Buda está renaciendo todo el rato (el Lama) para guiar a las personas hacia la salida de la rueda de los renacimientos, especie de cárcel de carne para el alma inmortal. Si meditas muy mucho, te alejas de tu cuerpo y sus miserias y recibes la ayuda del Lama, pues ya no renaces y llegas al Nirvana con Kurt Cobain. De todas formas, lo monjes del Tíbet son mucho más mundanos de lo que la gente se piensa. Buda cree en el camino medio, en todo en su justa medida para alcanzar el equilibrio, o sea, que no te debes dejar pisar... No son como los monjes de aquí, que tienen aparentemente prohibida la violencia y deberían poner la otra mejilla.

Bueno, volviendo a la historia. Resulta que tras la Segunda Guerra Mundial, en China se impone el comunismo (Mao, el que nadaba cincuenta kilómetros en el río delante de las cámaras, un matao el Johnny Weysmuler ese!!!) tras la guerra civil que hubo antes, durante y después de la guerra contra Japón. Justo después, la India se independiza y entonces la influencia británica en el Tíbet como que se quedó apagada o fuera de cobertura en ese momento. En 1950 a Mao se le calentó la sangre y mandó a 80.000 soldados a tomar el tema... Cosas de Mao, que nunca mandaba menos de un puto montón de peña a hacer nada. Echan al Lama, que se las pira a la India o a Nepal, o por el mundo adelante a donde le hagan un poco de caso. Los que le hacen caso son los de la CIA, que quieren putear a los comunistas, y se monta una revuelta del copón en 1959, que acaba con una sangrienta (y eso en esa zona del mundo es un adjetivo que no se gana cualquiera) represión.

¿Cómo se vive en el Tíbet desde que es China-comunista? Pues en un inicio y luego con la revolución cultural, se le dio mucha caña al tema de la religión, llegando a meter a monjes en campos de concentración para reeducarlos. De cuando en cuando los chinos dejan de meter caña y el budismo resurge con fuerza. En cuanto se juntan cuatro pidiendo la independencia... Pues unos palos más y listo. ¿Economía y sociedad? Pues el estilo chino, tierra en cooperativa, luego en propiedad individual con medios de producción del estado, luego de nuevo volvemos a las cooperativas pero reformadas... Pero todo bastante pobre, porque la tierra nunca dio para mucho allí. Parece ser que los chinos están esquilmando los recursos (80% de los bosques talados) y que les meten residuos atómicos... Vamos, una provincia de segunda división (como a Costa da Morte aquí, pero sin percebes). Eso sí, mejoraron las infraestructuras, la sanidad y la educación a tope. Lo típico del socialismo hecho a machete.

¿Y qué pasa ahora? Pues que gracias a los Juegos Olímpicos están los chinos en agenda informativa. El otro día vi en la tele a un experto ponerse ciego diciendo que el Lama era la clave para el proceso de reconciliación y que hay que darles un gobierno autonómico a los tibetanos. Lo último que sentenciaba es que, si desaparece el Lama, que está por la labor de negociar, los chinos no tendrán manera de evitar los enfrentamientos... Y yo reflexiono: Joder, cuando muere un Lama, otro llega, según su religión es la misma persona, no debería haber mucho problema... Bueno cuéntaselo tú al experto, que a mi me da la risa. De todas formas, con un poco más de revuelo mediático, no creo que esté pasando nada muy diferente a lo que viene pasando desde 1959. Sólo que ahora miramos para ese lado. Y es que a la gente le sigue jodiendo que haya imperios coloniales que no estén hechos por blancos... O para blancos.

*La imagen que ilustra este texto muestra la región del Tíbet, para que se vea que es una provincia tocha de china, no es como el País Vasco, precisamente.

(Texto de Jorge Abel, profesor de Historia y, ante todo, amigo).

jueves, 13 de marzo de 2008

Hostias (consagradas) como panes


Suena el despertador, me revuelvo un par de veces y enciendo la luz. Mi gata me mira desde encima de la cama, como queriendo recordarme que: a) soy sólo un poco menos perezoso que ella en este momento del día; b) no debo olvidarme de su ración matutina de mimos. Vierto los cereales (de chocolate, por supuesto) sobre la leche y enciendo la tele para zapear un poco. Como soy más bien nocturno, es ya lo suficientemente tarde para que la programación infantil haya dado paso al marujeo y mientras cambio a ritmo de cinco segundos por canal me detiene un reportaje sobre los celíacos y las hostias. Las de la Iglesia, claro.

Las polémicas respecto a las religiones son mi punto débil y ardo en deseos de saber qué nuevo modo de alterar los ánimos de los fieles han encontrado ahora mis ‘colegas’. Llego justo a tiempo para enterarme de que los padres de un niño celíaco han solicitado que su primera comunión sea con una hostia sin gluten y que, por supuesto, la respuesta de las autoridades eclesiásticas del lugar ha sido que, si quiere cumplir con el sacramento, que lo haga solamente con vino. Supongo que a los miembros de la Diócesis de Huesca debió de parecerles que un ‘cuerpo de Cristo desgluteinizado’ sería como si en su tasca habitual les pusieran mosto en lugar del tintorro peleón de toda la vida.

Me marcho a cumplir con mis obligaciones laborales y cuando regreso sigo dándole vueltas al asunto, así que recurro a San Google (atención al astuto guiño) y accedo a la primera noticia de la lista. Elperiodico.com titula: “La Iglesia prohibe a un niño celiaco comulgar con una hostia sin gluten”. Pero lo mejor son las declaraciones de la airada madre: “Esta situación nos está provocando incluso una crisis de fe. Me pregunto qué le estoy inculcando a mis hijos cuando es la Iglesia la que nos está dejando de lado”. El Periódico informa de que en 2003 la Conferencia Episcopal Española permitió a los celíacos comulgar con vino. En este caso los padres se niegan a que su hijo consuma alcohol, aunque sea un sorbo, así que propusieron cambiarlo por mosto, recibiendo, como era de esperar, una nueva negativa.

Todo esto me recuerda a los colectivos homosexuales que solicitaban que la Iglesia les reconociese no sólo su derecho a emparejarse –ahí el clero ni pincha ni corta, gracias a Dios (segundo guiño, para los despistados)- sino también el de contraer matrimonio por el rito católico. A su vez, aquella polémica me hizo pensar en escribir un relato en el que un negro, o mejor mulato, para más inri (y con este tercer guiño espero que me excomulguen de una vez) intentaría ingresar en el Ku Klux Klan y, tras varias intentonas a cual más desternillante, acabaría crucificado como un ‘rex iudaeorum’ contemporáneo. Jesucristo 2008 se llamaría el relato.

Resulta ridículo que alguien quiera pertenecer a una institución que lo discrimina directamente, pero es aún más lamentable que tengamos que vernos afectados en persona para poner el grito en el cielo. Esta actitud la recoge perfectamente un poema erróneamente atribuido a Bertold Brecht que en realidad proviene de un sermón del pastor protestante alemán Martin Niemöller. Existen varias versiones, debido a que su transmisión original fue oral. Ésta es una de ellas:

“Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío.
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.”

jueves, 7 de febrero de 2008

Alberto San Juan, los obispos y mi abuelo


En la 'Nota de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española ante las elecciones generales de 2008', pueden hallarse unas pautas mediante las cuales los obispos pretenden orientar el voto de los 'buenos cristianos'. Dicho comunicado advierte de, y cito textualmente, "el peligro de opciones políticas y legislativas que contradicen valores fundamentales y principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano, en particular con respecto a la defensa de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural, y a la promoción de la familia fundada en el matrimonio, evitando introducir en el ordenamiento público otras formas de unión que contribuirían a desestabilizarla, oscureciendo su carácter peculiar y su insustituible función social. La legislación debe proteger al matrimonio, empezando por reconocerlo en su ser propio y específico".
Como destaca más de un medio de comunicación, estas mismas consideraciones -prácticamente- se recogían en otra nota emitida antes de las generales de 2004. ¿Qué hay de distinto, pues, para que se haya armado todo este revuelo? El quid de la cuestión está en valoraciones como ésta: "Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político". No habiendo mención a este asunto cuando quien negociaba con ETA era el Partido Popular, resulta evidente que la Conferencia Episcopal ha dejado claro (y manda huevos que haya quien se sorprenda) su posicionamiento político.

Los Goya
Lógicamente, ello ha dado pie a acalorados debates (y generalmente -no siempre- estúpidos por plagados de obviedades y demagogia). Sobre el tema han opinado (por llamarlo de alguna manera) desde los representantes de los partidos políticos hasta Belén Esteban. Pero en estas llega Alberto San Juan al escenario de los Goya, recoge su premio al mejor actor protagonista y, además de a Alfredo Landa y a esa lista que todos hemos rumiado alguna vez por si llegamos a hacer algo que a algún jurado le parezca interesante, se le ocurre dedicárselo "a la disolución definitiva de esa cosa que se llama Conferencia Episcopal".
No ocultaré que, en conciencia, estoy más cerca de la postura del artista que de la de los obispos. Pero cuando escuché la noticia no pude evitar pensar que a muchos nos pierde el dejarnos llevar por la indignación. Pensaba remitirme al conocido dicho del zapatero y los zapatos, pero luego me di cuenta de que ni el cuidadoso uso de las minúsculas me libraría de que los zurdos me señalasen con el dedo emitiendo al tiempo un agudo chillido al más puro estilo 'La invasión de los ultracuerpos'. Y lo que es peor (si cabe), los 'nacionales' (lo siento, no puedo resistirme a la terminología franquista) pensarían que han encontrado en mí a un nuevo e ingenuo amiguito de correrías y travesuras. ¿Que qué travesuras? Felar (en sentido figurado solo, espero) a los obispos, fomentar la crispación, felar a la realeza, encender los ánimos de los nacionalistas, felar a los grandes empresarios, etcétera.

Esos entrañables cascarrabias
Cuando escucho o leo las declaraciones de los portavoces de la Conferencia Episcopal Española (qué curioso que comparta siglas con un organismo que ya no existe, que ha dado paso a algo nuevo) siempre me acuerdo de mi abuelo, que en paz descanse. Entre sus múltiples virtudes, desde luego, no estaba la de saber escuchar. Era un verdadero 'pater familias', el que llevaba la voz cantante, siempre mordaz pero terriblemente sensible a las críticas. Era parte de su encanto, pues cualquiera podía fácilmente intuir tras su sonrisa maliciosa la más profunda bondad.
Me encantaría pensar que no es sino el ansia de compartir el gozo del amor divino lo que mueve a la CEE (la eclesiástica, no la económica, o viceversa...), pero cada día me cuesta más. Procuro recordar aquello de que Dios escribe recto, aunque a menudo en renglones torcidos; pero luego concluyo que, si crear el universo le llevó sólo seis días, bien podía haberse comprado un cuadernillo Rubio.

'Bendito' pluralismo
En todo caso, y continuando con el símil, conviene destacar que, del mismo modo que las opiniones de mi difunto abuelo no representaban las de la mayoría de la familia, tampoco el comunicado de la Conferencia Episcopal expresa el sentir mayoritario de los fieles. Ni siquiera de las instituciones cristianas. En este sentido, no tengo más remedio que remitirme a la respuesta de Redes Cristianas ante toda esta polémica:
"La Conferencia Episcopal Española ha dado a conocer estos días, por medio de su portavoz, una serie de criterios para el ejercicio del voto en las próximas elecciones de marzo. Redes Cristianas lamenta que, una vez más, los obispos hayan ignorado la realidad de su Iglesia, que es enormemente plural, y en la que caben las más diversas identidades y criterios políticos y sociales. Rechazamos la idea de que estas declaraciones de los obispos nos representen a todas las personas que nos consideramos cristianas y católicas. Consideramos que se ha perdido una gran oportunidad para proponer unos valores realmente basados en el Evangelio, entre los que destacamos la cercanía y la preocupación por los últimos, los humildes, los excluídos. En lugar de ésto, se han propuesto valores de un tono más político y de búsqueda de equilibrios de poder. Constatamos que las reivindicaciones de los obispos a la hora del voto coinciden, casi literalmente, con las de uno de los partidos políticos en liza, el Partido Popular. Consideramos que la identificación de la Iglesia con un partido político no ayuda a crear un sentido de acogida en la Iglesia.
A Redes Cristianas nos hubiera gustado que la Conferencia Episcopal hubiese defendido, con el ímpetu que ahora demuestran para otras cosas, algunas causas de justicia social. En concreto, echamos de menos que los obispos convocasen o al menos se hiciesen partícipes de las manifestaciones contra el comienzo de la guerra de Irak. Redes Cristianas quiere recordar a los obispos y a la sociedad la diversidad de la Iglesia Católica, y pide respeto al pluralismo interno".
Eso y no la ampliación de los derechos civiles por parte de un gobierno legítimo (bajo el criterio de convertir las situaciones de hecho en situaciones de derecho), es lo que yo entiendo por un indicio de desintegración. Sugerir que las leyes aprobadas en democracia con esta finalidad pueden conducir al caos o a la dictadura es una majadería y un insulto a la memoria histórica. Otra cosa es la (ridícula) 'ley del cachete'.
Así, que, aún estando en contra del contexto elegido por Alberto San Juan para su crítica, sólo puedo decir al respecto: a ver si es verdad, camarada.