
Viendo en el informativo del Canal 24 horas de TVE a los participantes del último Congreso del Partido Socialista Obrero Español cantando a pleno pulmón La Internacional se me erizaron, uno a uno, todos los folículos pilosos. O más bien se me irritaron. En ocasiones como ésta fantaseo con una versión ibérica de La noche de los muertos vivientes, con Pablo Iglesias preparándose con la sesera de la vicepresidente de la Vega un rico bloody mary (nótese el astuto juego de palabras). Podría despacharme a gusto con cualquier otro miembro del Gobierno (lo de 'miembra' lo dejamos para otro día, que ya me noto la bilis en la úvula), pero esta vez le ha tocado a ella, en parte para no renunciar al chascarrilo coctelero, en parte porque ser portavoz (¿o era portavoza?) te sitúa automáticamente en el centro de la diana de las críticas. Sobre todo cuando no tienes ni puta idea de lo que explicas o simplemente mientes por todo el morro a los ciudadanos confiando en su estupidez.
Recopilando información acerca de la celebérrima medida de los 400 euros, encontré en la altamente recomendable web 'www.rebelion.org' un artículo de Carlos Martínez (heterónimo), que no he podido resistirme a reproducir aquí. Para los que no estén del todo familiarizados con conceptos como los de 'progresividad fiscal' o 'socialdemocracia', es un buen momento para coger papel y boli, guardar la chuleta en un lugar bien visible y repasarla antes de votar alegremente en las próximas elecciones a un partido que saca pecho presumiendo de socialista.
"El pasado día 27 de enero el presidente del gobierno, Rodríguez Zapatero, prometió disminuir las retenciones del Impuesto Sobre la Renta de Personas Físicas en una cuantía de 400 euros anuales a los asalariados y pensionistas. La medida empezaría aplicarse en junio, con carácter retroactivo desde enero. Al día siguiente, la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, aclaró dicha medida electoralista. En un desayuno informativo organizado por Europa Press declaró que la propuesta "no puede ser más progresiva": Ha añadido que “las personas que contribuyan al IRPF con 400 euros o menos no tendrán que pagar nada y la medida tendrá un efecto del cien por cien; mientras que las que contribuyan con 4.000 euros se beneficiarán en el 10 por cien”. "Parece razonable que todas las personas que han contribuido al ahorro participen proporcionalmente, en función de lo que aportan", ha señalado.
Habría que aclararle a la Sra. Fernández de la Vega qué se entiende por progresividad fiscal, uno de los principios defendidos tradicionalmente por la social-democracia. Un sistema impositivo es progresivo cuando los que más ganan pagan más impuestos y los más necesitados reciben más ayudas públicas. No es progresiva, por ejemplo, la medida anunciada con anterioridad de ayudar a cada familia que tenga o adopte un hijo con 2.500 euros sin tener en cuenta las rentas de quien las recibe. Sería progresiva si se pagara más a las familias más humildes y no haría falta pagar nada a la familia de Emilio Botín.
Pero esta medida de “cuatrocientos euros para todos” encierra más trampas. Se trata de una disminución de la retención del IRPF. Los asalariados y pensionistas más humildes y más necesitados no recibirán nada, pues según el Instituto Nacional de Estadística el número de asalariados es de mas de 20 millones de personas, pero sólo presentan declaración de IRPF unos 13 millones según la vicepresidenta, de lo que podemos obtener la conclusión que hay 7 millones de trabajadores y pensionistas que ni siquiera hacen la declaración de renta. Entonces, estas personas que son las más necesitadas de ayudas públicas, ¿en que se benefician de esta medida supuestamente "progresiva"?.
De los que sí declaran, los asalariados y pensionistas que no llegan a pagar 400 euros anuales en concepto de IRPF recibirán como máximo una cantidad igual a la que les hayan retenido. Sin embargo, todos los que pagan más de cuatrocientos sí que recibirán este dinero en su totalidad. Vamos, que el gobierno Zapatero regalará 400 euros a los más ricos y nada o muy poco a los más pobres. Exactamente todo lo contrario a una medida “progresiva”. Es difícil imaginar cómo un jubilado de pobres recursos y votante del PSOE no vaya a beneficiarse de esta medida mientras que un profesional de alto poder adquisitivo y votante del PP será quien más se alegre.
Si la intención del gobierno del estado era evitar la crisis económica en ciernes mediante medidas fiscales para fomentar el consumo (medida por cierto copiada del gobierno de Bush), la solución, también, no era otra que optar por la redistribución. Por ejemplo, en lugar de regalar el gobierno 5.000 millones a sus mejores contribuyentes, los podría haber entregado a los más necesitados pues sólo esta población asegura que el 100% de ese dinero se destinará al consumo y no al ahorro como harán las clases más pudientes. No estamos descubriendo nada nuevo, simplemente se trata de aplicar las conocidas doctrinas de John Maynard Keynes. Como ya decía Stiglitz, citado por Alberto Montero en estas mismas páginas, una bajada de impuestos en España sería “una equivocación”, argumentando que “los problemas de Estados Unidos empezaron con las reducciones fiscales”.
El abandono del PSOE de las políticas socialdemócratas (si alguna vez las tuvo) y la carrera hacia el neoliberalismo cada vez es más patente, sólo se entiende porqué gran parte de la clase trabajadora sigue dando su apoyo a este partido por el pavor que le produce el Partido Popular, una formación cercana a la ultra derecha. Y a su izquierda no hay nada más que una pequeña organización (IU) que ha sido impotente para enfrentarse a estas políticas neo-liberales."
Leer el artículo en su contexto original.
domingo, 6 de julio de 2008
Neoliberales con piel de socialdemócratas
lunes, 2 de junio de 2008
Quiero tener un hijo

He visto varias veces el último spot de Endesa y, aunque me ha costado trabajo, creo que por fin voy pillando –como diría Manquiña en Airbag- el CONCEPTO. Eso sí, tanto a los que han pagado como a los que han cobrado por desarrollar la idea les recomendaría que, dado que no han tenido empacho en insultar a nuestra inteligencia, en próximos capítulos tengan a bien eliminar todo atisbo de ambigüedad en el mensaje. Ésta es mi propuesta:
“La contaminación y el abuso de los recursos naturales están mal. ¿Quién va a saber más de eso que nosotros, que llevamos años enriqueciéndonos con este negocio?”. Así quedaría todo mucho más claro, amén de resultar infinitamente más honesto. Y además podríamos extender su uso a todas las multinacionales de la energía, sería como uno de esos mensajes obligatorios en los paquetes de cigarrillos, del tipo “fumar mata”; “el tabaco produce impotencia” o “lleva un montón de mierda, pero si le llamamos por el nombre científico da menos asco que enseñar pulmones de fumadores”.
Yo también quiero tener un hijo algún día, a pesar de legarle un mundo que probablemente no he podido contribuir a mejorar ni un ápice. No creo que todo tiempo pasado haya sido mejor (“Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros”. Cicerón, 106 a.C. - 43 a.C.) y sé también que hay muchas posibilidades de que mi vástago sea un perfecto cabronazo (como su padre). Pero espero que al menos tenga la decencia de no ocultar(se)lo y que si alguna vez presume de aquello de lo que debería avergonzarse no se sorprenda si alguien le parte la cara o se caga en su puta madre.
miércoles, 28 de mayo de 2008
Curso acelerado de periodismo deportivo

Desde que me incorporé al mercado laboral he desempeñado los trabajos más inadecuados que puedo imaginar. Es cierto que, al menos, he podido ganarme el pan dándole a las teclas –pobre consuelo- pero siempre o casi siempre en el ámbito del periodismo deportivo, probablemente el que peor se adapta a mi manera de ‘procesar’ el mundo. No quiero decir que no lo haya pasado bien (a ratos) ni que no me haya resultado útil todo lo que he vivido, simplemente lamento que cuanto más me involucro en este circo (y lo he hecho ya desde puntos de vista muy diferentes) más marciano me siento.
Lo único que me ha permitido mantener la cordura en momentos complicados de mi vida ha sido una inusitada capacidad para tornar lo trágico en trivial. El poso que han dejado en mí dos lustros de dedicación al ejercicio de la frivolidad es, además de una querencia inquebrantable por el humor negro, un odio exacerbado hacia quienes se empeñan en hacer de su vida (mediocre, generalmente, y supongo que ahí está la clave) un melodrama.
El periodismo deportivo es el paradigma de la ‘culebronización’. Tomando prestada la terminología de Kundera en su más conocida novela, podríamos decir que consiste en hacer creer al público que lo más leve entraña en realidad una enorme gravedad. El problema moral surge (si no lo ha hecho antes) cuando el periodista debe distinguir entre sensacionalismo y mentira.
La tiranía de las cifras
Sin ser patrimonio exclusivo del ámbito deportivo, los números adquieren aquí un peso que, por desmedido, acaba rozando lo absurdo. Pero rozándolo por la parte de fuera, claro. Probablemente la exageración más estúpida –y se da sistemáticamente- es la de la asistencia a los recintos deportivos. En el pabellón Caja Madrid (partido Interviú-Leis) calculé de forma aproximada unos 800 espectadores y casi se me atraganta el kit kat cuando mi homólogo madrileño paseó ante las narices de los periodistas un cartel que indicaba: 2.500 espectadores. Entre el corporativismo y la conciencia elegí el camino del medio y ‘olvidé’ rellenar ese dato.
La estadística es otra de las artimañas de las que nos valemos para seducir al lector, dejando claro en la mayoría de los casos que consideramos a la audiencia totalmente imbécil. Me viene a la memoria una información de cierto periódico tras la victoria del Leis ante el Lobelle en el primer partido de la segunda vuelta (temporada 07-08): “… ha logrado en un encuentro el 75% de los puntos de toda la primera vuelta…”. Siendo este dato indudablemente cierto, ¿no es también igualmente ridículo destacarlo en forma de porcentaje? Afortunadamente, tras los dos siguientes partidos (dos nuevos triunfos), no leí por ninguna parte: “El Leis lleva en la segunda vuelta el 150% (y posteriormente el 225%) de los puntos de la primera”.
Cómo hacer hablar a un mudo (sin recurrir a la Guardia Civil)
Para el lector que desconoce el funcionamiento de la prensa, todos los actores sociales se expresan de forma similar en nuestro idioma, desde un premio Nobel de literatura argentino hasta un futbolista esloveno analfabeto. No sólo limamos casi todas las expresiones vulgares y corregimos cada error gramatical, sino que conseguimos convertir un ‘sí’ o un ‘no’ en diez líneas de perorata. Sin despeinarnos y entre comillas, con un par. Para los no iniciados, ahí va un ejemplo:
Plumilla: Buenas tardes, Jaiminho, ¿cómo has visto al equipo en el partido de ida?
Jaiminho: Bien.
Muy mal, con esta clase de preguntas nos arriesgamos a quedarnos sin texto para rellenar la página (que es lo único verdaderamente relevante) y, lo que es más esencial si cabe, sin titular, salvo que no nos de vergüenza emplear un sucinto “Jaiminho ve bien al equipo”. Aunque en conciencia todos sabemos que poco más hay que contar, debemos ser profesionales y cubrirnos las espaldas con esta técnica básica:
Plumilla: Buenas tardes, Jaiminho. El equipo hoy ha dominado el centro del campo como había dicho el míster en la previa; circulasteis con criterio y creasteis peligro con las incorporaciones por banda. Parece que jugando así no se os puede escapar la eliminatoria, ¿verdad?
Jaiminho: Sí, así es; quedan aún 90 minutos y puede pasar de todo, pero hemos dado un paso muy importante.
Mejor, ¿eh? Pero no acaba ahí la cosa, porque la magia de la prensa puede convertir esta conversación (sin que ello sea considerado delito o tergiversación) en estas interesantes declaraciones:
Jaiminho: “Sabíamos que era importante dominar el centro del campo y lo hemos hecho bien; circulamos con criterio y creamos peligro con las incorporaciones por banda. Jugando así no se nos puede escapar la eliminatoria (ahí tenéis vuestro titular, amigos); hemos dado un paso muy importante, pero debemos ser prudentes porque aún queda el partido de vuelta y no hay nada decidido”.
¿Qué? ¿He oído que alguien se siente estafado? Lo siento mucho, la vida es así, no la he inventado yo.
lunes, 12 de mayo de 2008
Invierno, otoño, verano, primavera...

-¿Cómo? ¿Qué es eso de que estás enamorada de otro? ¡Y me lo dices así, sin más! ¿Cómo se supone que tengo que reaccionar?
-Lo siento, de veras, lo último que quiero es hacerte daño. Soy una mala persona, una persona horrible. Comprendo que me odies, yo misma me doy asco.
-¿Odiarte? ¿Es que no te das cuenta de que no podría odiarte jamás? Te quiero, y eso no puede cambiar de la noche a la mañana.
-Tú mereces a alguien mejor, alguien que te valore y te corresponda. Esto es lo mejor para ti, ya lo verás.
…
-Creo que no me he explicado bien. No quería decir que estés gordo, pero tú también debes haberte dado cuenta de que no estás tan en forma como antes.
-Joder, claro, ya lo sé. Estoy muy ocupado últimamente, no tengo tiempo para ir al gimnasio. Pero si ya no te atraigo no hace falta que te andes con rodeos, ya sé que esas cosas pasan, dímelo claramente, ¿quieres?
-Oooh, cariño, no digas eso, por favor. Claro que me gustas, no tiene nada que ver contigo, soy yo y este estúpido otoño; ojalá se pase cuanto antes. No me odies, por favor. Te quiero tanto…
-No llores, anda. Perdóname por ser tan brusco, mi amor.
…
-Esto no está bien, y lo sabes. A ti no te gustaría que te hiciesen algo así, ¿verdad? No importa si se lo merecen o no, simplemente no está bien.
-¿Quieres hacerme creer que no me deseas? Vamos, sabes perfectamente como va a acabar esta noche. Es como una especie de imperativo hormonal.
-Me gusta pensar que tengo algo más de autocontrol que un perro, que yo domino a mis impulsos, no ellos a mí.
-¿Y ese bulto? ¿Estás seguro de que sabes quién domina a quién?
…
-No, en serio, me encanta ese poema; es tan profundo, tan… desgarrador.
-Ya, ¿tú crees? No sé, yo lo encuentro mediocre, falto de inspiración. Estuvo durante un tiempo en la papelera de reciclaje, sabes; faltó muy poco para que me deshiciese de él definitivamente.
-Creo que el problema es que eres demasiado autocrítico. Debes aprender a valorarte más.
-Sí, tal vez, pero si no lo soy yo, ¿quién va a ser autocrítico conmigo?
*Imagen: 'Sansón y Dalila'. - Rubéns
domingo, 6 de enero de 2008
La verdad sobrevalorada
Me dejó rosas sin pétalos
ecuaciones sin equis
y nubes sin cielo.
Al menos tuvo el detalle
de mentirme y despedirse
con un "aún te quiero".
Los inviernos son largos
y once letras y un silencio
dan más calor que una miserable verdad.
